Hoy os proponemos una receta tradicional de la provincia de Cádiz: las tortas pardas de Asopaipas. Sabor a tradición :)
Ingredientes:
Para la masa:
- 150 gramos de manteca de cerdo
- 200 gramos de azúcar
- 150 gramos de almendras
- 350 gramos de harina
- 115 gramos de huevos
- 2 cucharaditas de canela
- Ralladura de un limón
Para el relleno:
- 600 gramos de Cabello de Ángel
- Un poco de canela
- Corteza de limón
Moldes de magdalenas acanalados de unos 7,5 centímetros.
Elaboración:
Trituramos la almendra junto con el azúcar, la canela y la ralladura de limón. Importante que no nos pasemos para que la almendra no suelte el aceite. Mezclamos esta masa con el resto de ingredientes y amasamos hasta que queden bien amalgados.
Tomamos bolas de unos 50 gramos 8va a depender del tamaños de los moldes. Con una bola vamos a forrar el molde dejando un hueco para rellenar de cabello de ángel. Con otra bola formamos una tapa para sellar las tortas.
Horneamos a 180ºC durante unos 30 minutos aproximadamente, va a depender de nuestro horno.
Nota:
Si los moldes son metálicos aconsejaría untar un poco de mantequilla.
Si el cabello de ángel es comercial podemos aromatizar con canela y la corteza de limón. Para ello llevamos el cabello de ángel al fuego. Le añadimos un poco de canela y la corteza de limón. Dejamos un par de minutos y posteriormente esperamos a que se enfríe totalmente. Retiramos la corteza de limón y ya lo tenemos listo para us
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miércoles, 22 de enero de 2014
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Receta del día: Cabello de ángel
Hoy vamos a hablar de otro de los básicos en repostería: el cabello de ángel de Cocinando con Gonzailde. Una receta fácil y muy útil para una gran inmensidad de dulces y pasteles.
Ingredientes:
- 1 calabaza (cidra cayote)
- 1 palo de canela
- 2 lascas de piel de limón
- azúcar (depende del peso de la pulpa de la calabaza ya cocida y escurrida según se indica en el proceso de elaboración)
- frascos de cristal previamente hervidos y escurridos para esterilizarlos
Elaboración:
Se parte en 4 trozos la calabaza y se cuece con agua en la olla rápida durante 15 minutos. Retiramos del agua caliente y los sumergimos en un recipiente con agua fría y bajo el chorro del grifo se quitan las semillas y los hilos más gruesos en los que están sujetas.
Una vez retiradas todas las pepitas y con ayuda de una cuchara se va quitando toda la pulpa que está todavía pegada a la piel (saldrá con facilidad).
Se vuelve a meter en agua fría frotando bien entre los dedos todas las hebras para que se suelten bien y se van echando en un escurridor reservándolas hasta que quedan bien escurridas. Podemos apurar este paso apretándolas bien para que escurran antes todo el agua.
Se hace un almíbar con 750 grs. de azúcar y 1/4 litro de agua por cada 500 grs. de hebras escurridas, agregándole las lascas de piel de limón y el palo de canela, cuando comienza a espumar se agrega el cabello que ya estará bien escurrido y se retira el limón y la canela.
Se deja que cueza a fuego lento durante 40 minutos aproximadamente removiendo de vez en cuando para que no se pegue (no es necesario estar revolviendo continuamente, con darle una vuelta cada 5 o 6 minutos es suficiente) hasta que se consiga la textura al gusto de cada uno.
Una vez obtenido el punto de cabello a nuestro gusto se va metiendo en los frascos que ya tenemos esterilizados, llenándolos bien hasta el borde.
Cuando ya está frío el cabello se sellan los frascos con papel de cocina (yo uso el plástico pero el papel de horno también vale pero hay que recortar círculos del tamaño de la boca de recipiente) y se cierran bien con las tapas.
Nota:
Desde que me enseñaron este sistema no he vuelto a hacer la otra receta que tenía que era bastante más engorrosa y el resultado es aún mejor que la que lleva varios hervores.
Una vez cerrados los frascos no los vuelvo a hervir. El azúcar es un excelente conservante y no hay que realizar el proceso del vacío.
Si eres capaz de no tirarte a él de cabeza, te puede durar bastante tiempo, yo lo hago una vez al año y se mantiene en perfecto estado sin necesidad de tenerlo en la nevera, eso sí, una vez abierto lo guardaremos en el frigo como hacemos con todas las demás conservas.
Está muy bueno simplemente entre dos láminas de hojaldre estirado y horneado o rellenando una masa de empanada pero mi consejo es hacer una buena Angélica y recién sacada del horno, despacharla tranquilamente con una copa de cava o un chupito de licor de hierbas, para amenizar una buena sobremesa.
Ingredientes:
- 1 calabaza (cidra cayote)
- 1 palo de canela
- 2 lascas de piel de limón
- azúcar (depende del peso de la pulpa de la calabaza ya cocida y escurrida según se indica en el proceso de elaboración)
- frascos de cristal previamente hervidos y escurridos para esterilizarlos
Elaboración:
Se parte en 4 trozos la calabaza y se cuece con agua en la olla rápida durante 15 minutos. Retiramos del agua caliente y los sumergimos en un recipiente con agua fría y bajo el chorro del grifo se quitan las semillas y los hilos más gruesos en los que están sujetas.
Una vez retiradas todas las pepitas y con ayuda de una cuchara se va quitando toda la pulpa que está todavía pegada a la piel (saldrá con facilidad).
Se vuelve a meter en agua fría frotando bien entre los dedos todas las hebras para que se suelten bien y se van echando en un escurridor reservándolas hasta que quedan bien escurridas. Podemos apurar este paso apretándolas bien para que escurran antes todo el agua.
Se hace un almíbar con 750 grs. de azúcar y 1/4 litro de agua por cada 500 grs. de hebras escurridas, agregándole las lascas de piel de limón y el palo de canela, cuando comienza a espumar se agrega el cabello que ya estará bien escurrido y se retira el limón y la canela.
Se deja que cueza a fuego lento durante 40 minutos aproximadamente removiendo de vez en cuando para que no se pegue (no es necesario estar revolviendo continuamente, con darle una vuelta cada 5 o 6 minutos es suficiente) hasta que se consiga la textura al gusto de cada uno.
Una vez obtenido el punto de cabello a nuestro gusto se va metiendo en los frascos que ya tenemos esterilizados, llenándolos bien hasta el borde.
Cuando ya está frío el cabello se sellan los frascos con papel de cocina (yo uso el plástico pero el papel de horno también vale pero hay que recortar círculos del tamaño de la boca de recipiente) y se cierran bien con las tapas.
Nota:
Desde que me enseñaron este sistema no he vuelto a hacer la otra receta que tenía que era bastante más engorrosa y el resultado es aún mejor que la que lleva varios hervores.
Una vez cerrados los frascos no los vuelvo a hervir. El azúcar es un excelente conservante y no hay que realizar el proceso del vacío.
Si eres capaz de no tirarte a él de cabeza, te puede durar bastante tiempo, yo lo hago una vez al año y se mantiene en perfecto estado sin necesidad de tenerlo en la nevera, eso sí, una vez abierto lo guardaremos en el frigo como hacemos con todas las demás conservas.
Está muy bueno simplemente entre dos láminas de hojaldre estirado y horneado o rellenando una masa de empanada pero mi consejo es hacer una buena Angélica y recién sacada del horno, despacharla tranquilamente con una copa de cava o un chupito de licor de hierbas, para amenizar una buena sobremesa.
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