Esta última semana de abril vamos a despedir el mes con esta sencillísima, rústica y riquísima: Galette de fresas de manos de Gastronomía y Cía. Un postre rico y lleno de vitaminas :)
Ingredientes:
Para la masa:
- 160 gramos de harina
- 2 cucharadas soperas de azúcar
- 1/2 cucharada de café de sal
- 80 gramos de mantequilla fría
- 2-3 cucharadas soperas de agua fría (si fuera necesario)
Para el relleno:
- 20 gramos aprox. de copos de avena
- 300-350 gramos de fresas limpias
- 3-4 cucharadas soperas de azúcar demerara
Otros ingredientes:
- 2 cucharadas soperas de leche o un poco de huevo batido para pintar la masa
- 1 cucharada sopera de azúcar demerara
Elaboración:
Para empezar prepara la masa, pon en un cuenco la harina, el azúcar y la sal. Mezcla y a continuación corta la mantequilla recién sacada del frigorífico en dados e incorpórala.
Mezcla con las yemas de los dedos como cuando haces la masa quebrada, no hay que amasar mucho, simplemente unir. Si es necesario, añade el agua para que la masa se amalgame y sea maleable. Forma una bola, envuélvela en film transparente y déjala reposar en el frigorífico hasta que esté más fuerte. Esta masa también puedes hacerla con Thermomix.
Retira la masa del frigorífico y colócala entre dos hojas de papel vegetal (o teflón, silpat, film transparente…), estírala con el rodillo dándole forma redonda y bien fina. Vuelve a dejarla reposar en el frigorífico para que se endurezca un poco de nuevo.
Mientras tanto prepara las fresas, lávalas bien y corta el pedúnculo. A continuación córtalas en trocitos y añade el azúcar demerara, mezcla bien.
Retira la masa del frigorífico y ponla en la bandeja del horno sobre papel vegetal. pon en el centro los copos de avena dejando libres los bordes, unos dos dedos, porque esa parte de masa se doblará sobre la fruta. La avena la ponemos para que absorba el jugo que pueden desprender las fresas en el horneado y evitar así que la masa quede blanda. También se puede poner harina, galletas molidas, pan rallado… prueba con la avena.
Coloca las fresas sobre la avena y dobla la masa de forma que cubra parte de la fruta. A continuación pincélala con la leche o con el huevo batido y espolvorea el resto de azúcar demerara sobre la masa, quedará adherida.
Introduce la galette en el horno precalentado a 200º C con calor arriba y abajo, hornéala durante 22-25 minutos, o hasta que la masa esté dorada y crujiente.
Cuanto retires la tarta del horno, pásala con cuidado a una rejilla para que se enfríe, así mantendrás la base crujiente.
Sirve la Galette de fresas en un pie de tarta o en una bandeja, córtala en la mesa para que primero luzca entera, a veces al cortarla puede desmoronarse la fruta. Puedes servir la tarta sola o con un poco de nata, de yogur, de crema fresca, de helado… ¡buen provecho!
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lunes, 28 de abril de 2014
jueves, 24 de abril de 2014
Básicos de repostería: azúcar demerara
Hoy vamos a hablar a un azúcar muy especial: el azúcar demerara, genuino por su sabor y propiedades :)
El azúcar demerara es un azúcar moreno, es decir, sin refinar. Se presenta con un color amarillo dorado y cristales grandes y crujientes. Debe su nombre a una región de Guyana, Demerara, que fue donde se inició la producción y comercialización de este tipo de azúcar.
El azúcar demerara, igual que el azúcar moscabado o moscovado, se obtiene de la caña de azúcar pero en un proceso anterior. Es mucho más sabroso y nutritivo que cualquier azúcar refinado, incluyendo los azúcares morenos que han pasado por el proceso de refinamiento.
Como ya os comentamos en otras ocasiones, en el mercado hay azúcar moreno que en realidad es azúcar refinado que se ha ‘pintado’ con un poco de jarabe o melaza para darle color, pero ni proporciona el sabor complejo del verdadero azúcar moreno, ni aporta los nutrientes de la melaza, entre los que se encuentran minerales como el hierro, el potasio, el magnesio o el calcio.
Un buen azúcar demerara puede dejar su color en los alimentos en los que se disuelve, es crujiente, y según las elaboraciones reposteras en las que se incluya continuará proporcionando esta textura.
El precio de este azúcar es superior a otros azúcares debido a su calidad y sus cualidades, no es fácil de encontrar si no es en tiendas especializadas, tiendas gourmet, herboristerías… sea para la elaboración de dulces caseros o simplemente para endulzar nuestras bebidas o yogures, el azúcar demerara nos encanta.
Fuente: Gastronomía y Cía
El azúcar demerara es un azúcar moreno, es decir, sin refinar. Se presenta con un color amarillo dorado y cristales grandes y crujientes. Debe su nombre a una región de Guyana, Demerara, que fue donde se inició la producción y comercialización de este tipo de azúcar.
El azúcar demerara, igual que el azúcar moscabado o moscovado, se obtiene de la caña de azúcar pero en un proceso anterior. Es mucho más sabroso y nutritivo que cualquier azúcar refinado, incluyendo los azúcares morenos que han pasado por el proceso de refinamiento.
Como ya os comentamos en otras ocasiones, en el mercado hay azúcar moreno que en realidad es azúcar refinado que se ha ‘pintado’ con un poco de jarabe o melaza para darle color, pero ni proporciona el sabor complejo del verdadero azúcar moreno, ni aporta los nutrientes de la melaza, entre los que se encuentran minerales como el hierro, el potasio, el magnesio o el calcio.
Un buen azúcar demerara puede dejar su color en los alimentos en los que se disuelve, es crujiente, y según las elaboraciones reposteras en las que se incluya continuará proporcionando esta textura.
El precio de este azúcar es superior a otros azúcares debido a su calidad y sus cualidades, no es fácil de encontrar si no es en tiendas especializadas, tiendas gourmet, herboristerías… sea para la elaboración de dulces caseros o simplemente para endulzar nuestras bebidas o yogures, el azúcar demerara nos encanta.
Fuente: Gastronomía y Cía
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