lunes, 29 de abril de 2013

Receta del día: Bizcocho budín de fresa y chocolate

 Parece mentira que a las puertas de mayo estemos todavía de lluvias y frío. Sin embargo, no os desesperéis, Chocolateros, que mientras tengamos chocolate a mano, estamos preparados para hacer frente a lo que venga. Para hoy : bizcocho budin de fresas y chocolate de Alimenta, ideal para estos días grises y lluviosos. :)


Ingredientes:


Puré de fresas:
- 150 gr. de fresas o fresones
- 30 gr. de azúcar
- 1 cucharada de ron (puse bacardi blanco)
- unas gotas de zumo de limón


Bizcocho:
- 60 gr. de harina
- 1 cucharada de maicena
- 100 gr. de azúcar
- 2 claras de huevo
- un poquito de sal


Salsa de chocolate:
- 65 gr. de chocolate negro para fundir (puse nestlé postres negro)
- 60 gr. de margarina (le puse light)


Almíbar:
- 2 cucharadas de azúcar
- el doble de agua


Elaboración:


Limpiar y cortar las fresas. Separar 50 gramos y cortar en trocitos pequeños, reservar.
El resto (100 gr.) lo trituramos, pero que queden trocitos. Agregar el azúcar, el ron y el limón, remover y reservar.


Montamos las claras a punto de nieve firme con un poquito de sal, agregamos el azúcar y con cuidado de que no bajen las claras lo mezclamos con movimientos envolventes, a continuación tamizamos la maicena y luego la harina también tamizada, siempre despacio y con delicadeza. Finalmente y poco a poco añadimos el puré.
Una vez todo bien mezclado forramos con film de cocina un molde resistente al microondas y vertemos la mezcla. Cocinar durante 10 minutos al 50% de potencia más o menos (yo lo puse a 450), a los 10 minutos lo ponemos al máximo de potencia durante 2 minutos (yo lo puse a 750). Pasado este tiempo sin abrir la puerta lo dejamos reposar 5 minutos.


Una vez pasados los 5 minutos de reposo, sacamos y ponemos sobre el plato o fuente de servir.


Puré de fresas:
Mientras... ponemos el azúcar y agua hervir unos 5 minutos, añadimos las fresas reservadas y cocemos durante 1 minutos, las sacamos del almíbar y dejamos escurrir sobre papel de cocina. El almíbar habrá tomado color y sabor de las fresas, podemos aprovecharlo para decorar el plato de servir, la verdad que esta buenísimo por lo tanto es un buen acompañamiento aparte del chocolate.


Salsa de chocolate:
Derretimos el chocolate y margarina en el microondas o baño maría, mezclamos bien hasta que quede una mezcla brillante y vertemos sobre el bizcocho. Por encima ponemos las fresas que teníamos escurriendo sobre papel.

Recomiendo tomarlo templado, mucho mejor que frío.

viernes, 26 de abril de 2013

Receta del día: Postre de miel y queso con nueces y pasas

Un postre rico y ligerito para el fin de semana: queso con miel, nueces y pasas.¡Delicioso! :9


Ingredientes (4 personas):

- 250 gramos de mató (una variedad de queso)
- Un chorrito de miel para cada copa
- 50 gramos de nueces
- 50 gramos de pasas de Corinto
- Una copita de Cognac o Brandy



Elaboración:

Se escogen cuatro bonitas copas o recipientes adecuados para postre. Empezamos poniendo el mató en el fondo de las copas con la ayuda de una cucharita de postre. Seguidamente, añadimos unos trocitos de nueces y unas pocas pasas, que previamente habremos macerado en el cognac o brandy. Repetimos la operación hasta finalizar con mató y unas pasas maceradas adornando el postre. Podemos ultimar la decoración con una blonda de papel debajo de la copa.

Fuente: Hola

miércoles, 24 de abril de 2013

Receta del día: Focaccia de fresas

Estamos en primavera y uno de los productos estrella en todos los supermercado: las fresas. Sin embargo te obligan a compar medio kilo y, si no las consumes rápido, se pudren. Pensando en esto, os proponemos una manera de gastar todas esas fresas que quedan en la bandeja antes de que decidan pocharse: focaccia de fresa de Uno de dos. ¡Os encatará! :)



Ingredientes:


- 200 g de harina de fuerza aprox.
- 10 g de levadura fresca de panadero
- 155 ml de agua
- 30 g de azúcar
- 1 pizca de sal
- 250 g de fresas frescas
- 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
- Azúcar glas para espolvorear



Preparación:


Mezclamos la levadura con la harina, 15 g de azúcar y agregamos el agua poco a poco a la vez que unimos todo. Si es necesario nos enharinamos las manos para manipular la masa, que es bastante húmeda. Engrasamos la mesa con un poco de aceite de oliva, colocamos encima la masa, la plegamos un poco, tapamos y dejamos que repose durante 30 minutos, dando un par de plegados más durante este tiempo. Colocamos un papel de hornear sobre la bandeja, sacamos el gas a la masa y la colocamos sobre la bandeja del horno. La estiramos poco a poco con las yemas de los dedos hasta dejarla con un centímetro de grosor, más o menos. Dejamos que fermente de nuevo durante una hora o hasta que haya crecido.
Mientras limpiamos las fresas, las troceamos y colocamos en un cuenco con los otros 15 g de azúcar. Removemos y dejamos que suelten su jugo mientras la masa fermenta. Calentamos el horno a 200º con calor arriba-abajo sin aire. Esparcimos las fresas por encima de la masa vertiendo también todo el jugo que han soltado. Horneamos durante unos 25 minutos o hasta que la focaccia esté dorada y crujiente. Si vemos que se dora muy rápido podemos taparla con papel de plata o bien bajar la temperatura del horno a 180º para terminar de cocerla. Sacamos a una rejilla y cuando la focaccia esté fría la espolvoreamos con abundante azúcar glas.



Notas:


Esta focaccia de fresas está deliciosa recién hecha pero si os sobra un poco, podéis tomarla fría sin problemas. Si queréis rizar el rizo y llevar al máximo placer este postre, acompañadla de un poco de nata montada azucarada.
La focaccia es una masa muy hidratada y cuanto mejor te manejes con estas masas, mejor será el resultado. Observa los agujeritos que tiene la masa, es fantástica y muy tierna.


Para esta receta utiliza fresas sin golpes y que estén en un punto de maduración adecuado, no muy duras, pero tampoco extremadamente maduras.

martes, 23 de abril de 2013

Tradiciones del mundo: Sant Jordi (San Jorge)

Según la tradición popular, San Jorge era un militar romano nacido en el siglo III en la Capadocia (Turquía). El santo, que servía bajo las órdenes del emperador Diocleciano, se negó a ejecutar un edicto del emperador que le obligaba a perseguir a los cristianos y por esta razón fue martirizado y decapitado por sus coetáneos. Muy pronto se empezó a venerar como santo en la zona oriental del Imperio Romano y enseguida aparecieron historias fantásticas ligadas a su figura.
La gesta de san Jorge y el dragón se hizo popular en toda Europa hacia el siglo IX bajo el nombre de "Leyenda áurea" y fue recogida por el arzobispo de Génova, Iacopo da Varazze, más conocido como Iacobus de Voragine, en 1264, en el libro 'Legenda sanctorum'. En esta versión, sin embargo, la acción transcurría en Libia.
La versión de la leyenda más popular en Cataluña explica que en Montblanc (Conca de Barberà) vivía un dragón terrible que causaba estragos entre la población y el ganado. Para apaciguarlo, se sacrificaba al monstruo una persona escogida por sorteo. Un día la suerte señaló a la hija del rey, que habría muerto de no ser por la aparición de un bello caballero con armadura que se enfrentó al dragón y lo mató. La tradición añade que de la sangre derramada nació un rosal de flores rojas.
Esta misma leyenda, con ligeras variaciones, se repite en las tradiciones populares de Inglaterra, Portugal y Grecia, entre otros países.

Fuente: Gencat

lunes, 22 de abril de 2013

Tradiciones del mundo: El día de la Madre

Origen Europeo


Mientras algunos atribuyen la celebración del Día de la Madre a una estrategia mercadotécnica y comercial, la realidad es que su origen tuvo un sentido muy diferente.


Las celebraciones por el día de la madre se iniciaron en la Grecia antigua, en las festividades en honor a Rhea, la madre de Jupiter, Neptuno y Plutón.


El origen del actual Día de la Madre se remonta al siglo XVII, en Inglaterra. En ese tiempo, debido a la pobreza, una forma de trabajar era emplearse en las grandes casas o palacios, donde también se daba techo y comida.


Un domingo del año, denominado «Domingo de la Madre», a los siervos y empleados se les daba el día libre para que fueran a visitar a sus madres, y se les permitía hornear un pastel (conocido como «tarta de madres») para llevarlo como regalo.


Esta celebración se desarrollaba colectivamente, en bosques y praderas.


Aunque algunos colonos ingleses en América conservaron la tradición del británico Domingo de las Madres, en Estados Unidos la primera celebración pública del Día de la Madre se realizó en el otoño de 1872, en Boston, por iniciativa de la escritora Julia Ward Howe (creadora del «Himno a la república»). Organizó una gran manifestación pacífica y una celebración religiosa, invitando a todas las madres de familia que resultaron víctimas de la guerra por ceder a sus hijos para la milicia.


Tras varias fiestas bostonianas organizadas por Ward Howe, ese pacifista Día de la Madre cayó en el olvido. Fue hasta la primavera de 1907, en Grafton, al oeste de Virginia, cuando se reinstauró con nueva fuerza el Día de la Madre en Estados Unidos, siendo Ana Jarvis, ama de casa, quien comenzó una campaña a escala nacional para establecer un día dedicado íntegramente a las madres estadounidenses.


En memoria de una madre


Luego de la muerte de su madre en 1905, Jarvis decidió escribir a maestros, religiosos, políticos, abogados y otras personalidades para que la apoyaran en su proyecto de celebrar el Día de la Madre, en el aniversario de la muerte de su propia progenitora, el segundo domingo de mayo.


Tuvo muchas respuestas, y en 1910 esta fecha ya era celebrada en casi todo Estados Unidos.


En 1914, el Presidente Woodrow Wilson firmó la proclamación del Día de la Madre como fiesta nacional, que debía ser celebrada el segundo domingo del mes de mayo.
La primera celebración oficial tuvo lugar un día 10 de mayo, por lo que este día fue adoptado por muchos otros países del mundo como la fecha del «Día de las Madres».


En México, los aztecas ya honraban la maternidad


A la madre de Huitzilopochtli


Honrar la maternidad también fue característica de las culturas que poblaron Mesoamérica antes de la Conquista. Una de ellas, la azteca, rendía culto a la madre de su dios Huitzilopochtli, la diosa Coyolxauhqui o Maztli, que según era representada por la luna.


La mitología cuenta que durante la creación del mundo fue muerta a manos de las estrellas, que celosas, le quitaron la vida para que no diera a luz a su hijo Huitzilopochtli, quien representaba al sol, sin embargo, éste sí pudo nacer, venciendo a las tinieblas.


Los indígenas rendían especial tributo a esta diosa y dedicaron a ella hermosas esculturas en oro y plata, que no sólo revelan profundo sentido artístico sino la importancia tan grande que ellos concedían a la maternidad.


La peregrinación al Tepeyac
El más representativo de estos rituales era el celebrado a mediados de la primavera, en el cerro del Tepeyac, con el fin de honrar a la madre de los dioses, Tonantzin, cuyo nombre significa «nuestra madre venerable».


Los festejos a la maternidad entre los aztecas eran de carácter sacro. Peregrinar desde distintos puntos del antiguo México para honrar a Tonatzin, era un acto de comunión cósmica y una ceremonia de reconocimiento a la propia madre.


Tonatzin, como dice la historiadora Bibiana Dueñas, «era “la Madrecita”, y tenía por mayor atributo la vida; ella la daba. De allí su importancia y su fuerza más grande. Era el elemento vital de la sangre y, por lo tanto, también la guerra y la muerte eran sus atributos». En las fiestas se le invocaba como «madre de las divinidades, de los rostros y los corazones humanos». Tonatzin aparecía muchas veces, según cuentan, como una señora vestida elegantemente de blanco; de noche gritaba y pregonaba.


También cuentan que traía una cuna a cuestas, como quien trae a su hijo en ella; iba al mercado y se acomodaba entre las otras mujeres; más tarde desaparecía, abandonando la cuna por ahí. Cuando las otras mujeres advertían la cuna estaba olvidada, se asomaban a ella y encontraban un pedernal, con el cual se hacían sacrificios en su honor.